Fundación de Carmen de Patagones - Municipalidad de Patagones - Patagonia Argentina

Fundacin del Fuerte y Poblacin Nuestra Seora del Carmen

Coleccin de historias de la Comarca

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Carmen de Patagones y su Historia

EL SUR EN EL SIGLO XVIII

El ro salado era el lmite entre el territorio efectivamente gobernado por los espaoles y el suelo an en poder de los indgenas. En esa inmensa extensin de tierra todava sin conquistar, se distinguan dos regiones: la pampa o las pampas, y la PATAGONIA.

La Patagonia, como bien sabemos, comienza aproximadamente en el ro Colorado y se dilata hacia el sur. Es una regin rida, de mesetas speras, sin rboles, de vientos huracanados y clima fro. Su paisaje montono, gris, hurao, atemoriz en aquella poca a los primeros hombres blancos que la conocieron; de all que la consideraran misteriosa y la creyeran poblada por gigantes y escondiendo en sus desiertos una ciudad encantada.

En ella vivan los "aoniken" (tehuelches) o patagones, indgenas dedicados principalmente a la caza de guanacos y andes.

La pampa, que se extiende desde el ro de la Plata y ocano Atlntico hasta los Andes y desde el sur de Mendoza, San Luis, Crdoba y Santa Fe hasta el ro Colorado, no es una inmensidad, como se cree vulgarmente, montona y uniforme. Muy por el contrario. La llamada pampa seca, o sea la del oeste, suele ofrecer un paisaje llano de suelo arenoso y tupidos montes de caldn y algarrobo o grandes depresiones con acumulacin salina u hondos valles formados por cadenas de enormes mdanos. La pampa oriental o hmeda, en cambio, "es una pradera sin bosques enriquecida por arroyos y lagunas a cuyas orillas las gramneas y las flores silvestres den un vvido color a la llanura y en donde anidan las garzas y otras aves que interrumpen las soledades y el silencio del lugar. Su horizontalidad, hacia el sur, la interrumpen dos grupos de sierras no muy altas "Tandil y la Ventana" al decir de un conocido escritor nacional.

En la pampa o las pampas vivan, adems de algunos grupos tehuelches, los mapuches, de origen araucano. Haban llegado a ellas atrados por la presencia de miles y miles de vacas y caballos que vagaban libremente por la llanura.

Los indios conocan todos los secretos de la pampa; no as el hombre blanco quien de pronto poda caer en un guadal o cangrejal, caminar sin rumbo sin hallar donde beber una gota de agua, caer en manos de un grupo de indgenas ocultos tras una cortina de mdanos a ser atacados por un jaguar o ser picados por una vbora de la cruz sin encontrar para su auxilio un solo ser humano en cientos de leguas a la redonda.

Sin embargo, algunos espaoles o extranjeros al servicio de Espaa se atrevieron a cruzar o penetrar esas regiones inexploradas.

Algn funcionario con inters militar o poltico o algn sacerdote buscando la evangelizacin de los aborgenes. Uno de stos, el jesuita Falkner, ingls de nacimiento, de regreso a su patria, escribi sus memorias describiendo geografa, naturaleza y pobladores de pampas y Patagonia y, adems, haciendo conocer el abandono en que Espaa tena a esas inmensas y ricas tierras sureas.

Alarma en la corona espaola

En el ao 1759 ascendi al trono de Espaa el rey Carlos III.

Dos aos despus firmaba con el rey de Francia un "pacto" para defenderse del enemigo comn de ese entonces: Inglaterra. Esta buscaba extender sus dominios, es decir, incorporarse m s territorios. Por lo tanto pona en peligro los dominios y la soberana de Espaa y Francia en Amrica.

Enterado Carlos III de la publicacin del libro del padre Falkner comprendi de inmediato que deba poner a salvo los extensos territorios sureos que hasta el momento haba tenido totalmente abandonados.

Para el mes de mayo del ao 1778 se ordenaba el establecimiento de dos fuertes y poblaciones principales en la costa patagnica: un asiento en San Julin y el otro en la zona del ro Negro. Y adems, otros dos grupos subsidiarios, los que se erigieron en San Jos (Chubut) y en Deseado. Antes de continuar adelante conviene aclarar que de esos cuatro establecimientos tan solo subsisti el fundador en las costas rionegrinas, o sea Carmen de Patagones, por lo que correspondi a esta poblacin salvar para Espaa primero y para la Patria despus todas las soledades australes.

La expedicin pobladora

Poco despus de aquella orden del mes de mayo de 1778 se cursaba nota al virrey Vrtiz, enterndolo del proyecto de la Corona e instndolo a que se realizaran aquellas fundaciones. Se designaba tambin jefe de la expedicin pobladora a don Juan de la Piedra. Este sera, adems, comisario superintendente de San Julin y don Francisco de Viedma, integrante de la expedicin, lo sera del fuerte a fundarse en el ro Negro.

Llegado Juan de la Piedra a Buenos Aires, comenz los preparativos para concretar tan importante proyecto. El virrey de Vrtiz puso a disposicin cuatro embarcaciones bien armadas destinando adems para la expedicin 4 oficiales de infantera y 100 hombres de tropa, 1 oficial de artillera y 20 hombres de ese cuerpo, 4 capellanes, 2 individuos para atender asuntos administrativos y trmites, 3 lenguaraces, 3 cirujanos, 4 sangradores, y carpinteros, albailes, herreros, maestros para hacer ladrillos y tejas, panaderos, faroleros, toneleros. Completaban la expedicin 4 pilotos de altura, prcticos, marineros, carpinteros de ribera, etc.

Un documento de la poca dice que formaban parte de la expedicin 232 personas, de las cuales 50 eran desterrados y 16 eran negros presidarios.

Los primeros eran presos condenados a no m s de diez aos de prisin, gente robusta y capaz de servir en los trabajos de las nuevas poblaciones. Si bien existe otro documento que habla de embarcar a los negros con sus respectivas mujeres e hijos, nada autoriza a pensar que as sucedi efectivamente, por lo que hasta el momento se puede asegurar que en la expedicin fundadora no viajaban mujeres.

Otro dato importante es que se llevaban vveres para un ao, el tiempo necesario para esperar que la tierra, labrada por las familias que ms tarde se enviaran al sur, comenzara a dar sus primeras cosechas.

El 16 de diciembre de 1778 sala del puerto de Montevideo en busca de la Patagonia, la escuadra espaola. La Corona, por fin, se preparaba para vigilar su patrimonio territorial sureo.

Fundacin de San Jos

El da de Reyes de 1779, las naves estaban frente a Baha Sin Fondo o Golfo San Matas. De la Piedra orden reconocerlo; pero una corriente marina llev los veleros hacia un golfo no sealado en ningn mapa de la poca. Los espaoles lo llamaron San Jos (en la pennsula Valds, Chubut).

Los expedicionarios bajaron el da 7 a la playa. Los impresion la aridez del lugar. Buscaron agua dulce abriendo pozos; de ellos surgi un agua tan salada como la del mar. Felizmente hallaron algunas lagunas y manantiales a pocas leguas donde se comenz a levantar el fuerte. Caza haba en abundancia; gamas, avestruces, guanacos, perdices. Adems, mucha sal.

Hondos sinsabores pasaron los expedicionarios en zona tan inhspita hasta que Juan de la Piedra resolvi postergar la fundacin de San Julin, y dejando San Jos bajo las rdenes de don Francisco de Viedma, regres a Buenos Aires en marzo de 1779. Esta actitud le vali la suspensin de su empleo, pues la misma fue considerada como un abandono de la misin que la Corona Espaola le haba confiado.

Descubrimiento del Ro Negro

Antes de alejarse de San Jos, Juan de la Piedra orden al piloto Manuel Bruel y al oficial de infantera Pedro Garca, el reconocimiento de las extensas costas prximas al fuerte. Llegaron hasta la boca del ro Colorado; pero no pudieron entrar en l. Tambin avistaron la boca del ro Negro. El enorme oleaje los impresion vivamente, por lo que no se atrevieron a forzar la barra.

Entonces de la Piedra orden al piloto de la Real Armada, don Basilio Villarino y Bermdez, la exploracin del ro Colorado; pero el mencionado piloto, segn su libro de navegacin, se propuso descubrir el ro de los Sauces, pues as, y no ro Negro, lo llamaban entonces los espaoles.

Villarino se hizo a la vela el 13 de febrero de 1779 y pocos das despus, avistaba la boca. El 22 de febrero, por fin, su bergantn de Nuestra Seora del Carmen y Animas, navegaba el ro Negro al que los indgenas denominaban CURRU LEUVU (ro Negro).

Inmediatamente los indios se acercaron a la nave en son de paz; algunos trajeron obsequios: frutos de chaar. Villarino los regal con tabaco, aguardiente, tocino y pan. Pero los aborgenes no se cansaban de pedir; el piloto tuvo que darles su pauelo, la colcha de su lecho, su cortaplumas y hasta sus ligas.

Villarino regres a San Jos encontrando a don Francisco de Viedma al frente del fuerte. Ya dijimos que de la Piedra se haba ausentado en viaje a Buenos Aires. A aqul, por lo tanto, el piloto inform sobre la grandiosidad del ro descubierto, la fertilidad del valle, la benignidad del clima, la abundancia de caza y pesca, de sal y sauceras. Estos datos tan halageos hicieron pensar a don Francisco de Viedma que la regin explorada era un verdadero paraso terrenal comparada con el paisaje desolador de San Jos.

Fundacin de Carmen de Patagones

Francisco de Viedma se prepar pues para fundar el establecimiento para el cual haba sido designado superintendente. Dej San Jos en manos de su hermano Antonio y parti. Dos naves integraban esta expedicin: el bergantn de Villarino y la sumaca San Antonio la Oliveyra con su piloto Bruel.

El 18 de abril de 1779 entraron al ro Negro "con el mejor tiempo y la mayor felicidad que pudiera apetecerse". El 19 navegaron 9 leguas aguas arriba. El da 20 descubrieron algunas tolderas; Viedma y Villarino las visitaron, siendo recibidos cordialmente por los indgenas, quienes los obsequiaron. El da 21 navegaron aguas abajo y lo pasaron sin novedad, al decir de Villarino en su diario de navegacin. Es Villarino tambin el que nos dice que el 22 llegaron muchos indios hasta donde estaban las naves, unos 500 aproximadamente.

Y es en ese mismo da 22 de abril de 1779, cuando a don Francisco de Viedma le pareci haber hallado el lugar ideal para realizar la fundacin, a unas seis o siete leguas de la desembocadura y a una cuadra de la margen derecha, en el ngulo que forman el ro y el zanjn llamado del Sur.

Viedma, excelente agricultor andaluz, frente al hermoso valle, no dud en la eleccin de la margen que deba ser asiento de la futura poblacin: sera la orilla derecha, baja y frtil, fcil de regar y de trabajar.

El 22, al parecer en horas de la maana, seal el terreno para levantar fuerte y poblacin y en la tarde se comenz a abrir el foso, ocupando en esos trabajos hasta la marinera. El da mencionado, pues, es el da de la fundacin de CARMEN DE PATAGONES.

Los das 23, 24 y 25 se alistaron las herramientas y se dio comienzo al corte de madera de sauce, rbol que creca abundante en las orillas del ro e islas cercanas. Los indgenas colaboraron conduciendo con sus caballos las maderas a cambio de chucheras, pan y yerba.

De sol a sol trabajaron los espaoles. Para el 4 de junio de 1779 ya estaba casi concluido el fuerte hecho de cajonera y palo a pique, panes de tierra y paja.

No obstante haba asomado un peligro. Los indios haban comenzado a insolentarse tanto que los hombres que trabajaban deban estar armados. Los caciques, sin embargo, tenan una actitud conciliadora. El cacique Chanel, alias el Negro, baj del ro Colorado para saludar a Viedma y se ofreci para llevar correspondencia desde el fuerte hasta Buenos Aires, no sin antes entregar una carta del virrey de Vrtiz al fundador.

Nombre del fuerte y poblacin

El primer nombre con el que se design a la fundacin no hay dudas de que fue el geogrfico o sea el natural para una poblacin an no bautizada.

El fuerte estaba junto al ro Negro, se le llam pues FUERTE DEL RIO NEGRO. Pero bien pronto se pens, como era lgico, levantar una capilla y con ello comenz tambin la tarea de elegir la Virgen que se pondra en su altar. Dicha Virgen dara origen al nombre bautismal de la fundacin.

El 4 de junio de 1779 el propio fundador, don Francisco de Viedma, escribindole al virrey de Vrtiz, dice: "A ESTE FUERTE Y POBLACIN SE LE DENOMINA DE NUESTRA SEORA DEL CARMEN POR HABERLA ELEGIDO DE PATRONA. SRVASE VUESTRA EXCELENCIA DAR DISPOSICIN PARA QUE SE HAGA UNA EFIGIE DE ESTA SEORA Y SE LA REMITA con la mayor BREVEDAD PARA COLOCARLA EN LA CAPILLA".

Tambin se le llam Patagones, con lo que vemos fueron tres los nombres con los cuales se reconoci al establecimiento; Patagones, por los indgenas pobladores de la regin.

La inundacin

Antes de fundar el fuerte, Viedma consult a los aborgenes sobre las crecientes del ro. De la informacin recogida surgi, a su entender, que las aguas jams llegaran al paraje elegido, por lo que no previ un solo instante la catstrofe que se le avecindaba.

El 9 de junio de 1779 comenz a soplar un fuerte viento que embraveci las olas provocadas por la marea. El da 13, a las 23, el agua contenida por el viento sur sali de madre y lo inund todo. Felizmente el centinela dio la alarma y la gente se salv en el techo del almacn. Del suceso se salvaron los vveres pues no se haban desembarcado, no as 200 panes y 2 quintales de galletas que estaban en el horno.

Si bien la inundacin dur nada ms que media hora, Viedma comprendi que el ro sera su constante enemigo, por lo que, con dolor, "DETERMINO MUDAR LA POBLACIN A LA PARTE NORTE EN CUYA MARGEN SOLAMENTE SE ENCUENTRAN SITIOS DONDE CON SEGURIDAD SE PUEDE ESTAR SIN INUNDACIN ALGUNA", y seala el propio fundador: "AUNQUE CARECE DE AQUELLA TAN DILATADA, LLANA Y FERTIL SITUACION DE LA OTRA BANDA".

El traslado

Viedma encarg al comandante de la tropa, oficial de infantera Jos Mart, que inspeccionar la banda norte a fin de proceder al traslado de fuerte y poblacin. El da 15 de junio estaba, acompaado por el piloto Manuel Bruel, el sargento Jos Michn y un conocedor de la zona llamado Jos Puche, buscando lugar apropiado para levantar definitivamente el establecimiento.

Ese mismo da 15, en horas de la tarde, se inici el trabajo de echarse abajo las estacadas de la fortificacin del sur y el 16 se construyeron balsas de madera; el da 19 se empez el traslado de los materiales de una orilla a otra. El da 20 ya se estaba en condiciones de iniciar la tarea de levantar el fuerte en la banda norte y tanto se trabaj en l que a principios de agosto "TODA LA GENTE ESTABA CUBIERTA EN RANCHOS PROVISORIOS DE PALO A PIQUE, JUNCOS Y TECHOS DE PAJA".

La soledad y el peligro aconsejaron a Viedma la construccin de un fuerte ms slido aprovechando la piedra hallada en una cantera situada a pocas cuadras del lugar elegido. El ingeniero Jos Prez Brito fue el encargado de la obra. Una muralla en cuadro de 66 metros con 80 centmetros de lado por 3,675 metros de alto y 0,835 de ancho limitaba el recinto fortificado.

El almacn para la custodia de los vveres, la capilla, otras dependencias y la hermosa torre atalaya se hicieron tambin de piedra (arenisca o tosca mora como se llama comnmente).

La banda sur, al parecer, no fue abandonada totalmente, sino que fue utilizada para resguardo de las caballadas.

Familias Colonizadoras

Espaa haba dispuesto salvar las pampas y la Patagonia de una invasin extranjera; pero no lo hara, slo con guarniciones militares, sino enviando familias al sur para que levantaran en l su hogar, labraran la tierra, criaran ganado, industrializaran los productos de tan dilatadas regiones.

Se contrataron familias pobres del norte de Espaa, labradoras y artesanas, sencillas, pero trabajadoras, capaces de ensear a los indgenas su oficio y con su ejemplo inducirlos a la vida sedentaria.

Los primeros colonos llegaron al ro Negro el 2 de octubre de 1779. Todas esas familias venan por cuenta del rey. Se les daba pasaje, tiles de labranza, una o dos yuntas de bueyes, semillas, tierras en propiedad, casas habitaciones dignas y un ao de manutencin. En la prctica, sin embargo, hubo muy poco o nada de esos beneficios.

Las familias tuvieron que abrir cuevas en los barrancos de la costa y refugiar en ellas su hogar; no se les di tierras en propiedad ni yunta de bueyes. Tuvieron que aprender a arar con caballos.

Esas familias venan de Espaa -dijimos-, de Galicia, de Zamora, de Castilla la Vieja, de Leon. A raz de la presencia de algunas originarias de la Maragatera (comarca de la provincia de Leon) a los nacidos en Patagones se los llama maragatos. Cabe aclarar aqu que el pueblo maragato. Cabe aclarar aqu que el pueblo maragato es, segn algunos investigadores, de raza rabe; volcado al catolicismo fue perseguido por sus hermanos de sangre y se tuvo que refugiar en las regiones montaosas del norte de Espaa desde donde se incorpor a la corriente inmigratoria hacia la Patagonia.

Como es lgico, con esas familias llegaron a las mrgenes rionegrinas las primeras mujeres blancas. Cuenta la historia que "APENAS LOS INDIOS VIERON MUJERES COMENZARON A EXASPERARSE PORQUE DECIAN QUE AHORA CAIAN EN LA CUENTA DE QUE VENIAN A QUITARLES SUS TIERRAS". Y agrega: "Y SIN MAS SALIERON CAMPO AFUERA DANDO ALARIDOS. SE LLEVARON SEIS CABALLOS Y AMENAZARON CON VOLVER EN NUMERO PARA ASALTAR". Felizmente don Francisco de Viedma que conoca ya algunas facetas del carcter de los aborgenes los llen de regalos, les envi un barril de aguardiente y chucheras y renaci la calma.

La presencia de estas familias salv la Patagonia -ya lo dijimos- para Espaa primero, para la argentinidad despus. Por ello acomodar nuestra conducta al ejemplo de tenacidad, de constancia, de responsabilidad, de amor a la tierra que nos legaron, es asegurarnos una formacin espiritual digna de nuestros mayores.

Las dos bandas o barrios

Las familias agricultoras comenzaron de inmediato a labrar las tierras bajas y fcilmente regables prximas al fuerte. Sin lugar a dudas el primer potrero trabajado fue el denominado El Baado, paraje situado al pie del cerro donde se levantaba la fortaleza.

Pero el lugar era demasiado pequeo para tantos brazos, por lo que los labradores se dedicaron entonces al laboreo de las tierras ubicadas en la margen sur, donde estaba el verdadero valle. Pasaban a la maana y regresaban al anochecer para ponerse al amparo de los caones de la fortaleza. Ms tarde, perdido el miedo al indgena y levantado el fortn San Javier en 1782 que impeda la entrada de los malones por esa zona, algunas familias comenzaron a asentarse definitivamente en la orilla sur o derecha.

En esa margen se asentaron, adems algunas tribus amigas, entre ellas las del famoso cacique Churlaqun, al que Viedma, ms de una vez, sent a su mesa. A fin de satisfacer las nuevas necesidades de los indgenas (tabaco, aguardiente, yerba, azcar, prendas de vestir, chucheras, etc.) se abrieron tambin en la banda sur algunas pulperas.

El comercio con los aborgenes en una y otra banda fue muy activo (pieles, cueros, plumas y cerdas por vveres y ropas). Los patagones o tehuelches (aoniken), debido a esta circunstancia, se transformaron en grandes amigos de los espaoles y sus protectores frente a las pretensiones de arrasamiento de la poblacin por parte de los araucanos.

Como vemos, la poblacin fundada por don Francisco de Viedma comenz a extenderse en ambas mrgenes del ro, es decir, tena dos barrios o bandas, como se estilaba decir en aquella poca. A esa poblacin con dos barrios o dos bandas, se le llamaba indistintamente Ro Negro, El Carmen o Patagones, tal como lo dejamos dicho en paginas anteriores.

En 1856, el comandante militar de Patagones, Coronel Benito Villar, erigi en la banda sur una capillita de palo a pique bajo la advocacin de Nuestra Seora de la Merced. De all que esa margen comenz a denominarse Mercedes de Patagones (desde 1859) aunque ms comnmente se usaba decir Patagones al sur.

Educacin

El problema educativo estuvo siempre en la preocupacin del pueblo maragato.

Un poblador -Juan Gmez de la Pinta- ofici de maestro particular en el siglo XVIII, llevando una vida de extrema pobreza.

En los primeros aos del siglo XIX prosigui las actividades docentes y en el mismo plano doa Francisca Snchez de Rial.

Existe un documento que habla de una escuela del fuerte en las primeras pocas del mismo; pero nada se ha podido concretar al respecto hasta estos momentos. Solo se sabe a ciencia cierta que si esa escuelita existi, para el ao 1820 haba cerrado sus puertas, pues en los primeros das de agosto de 1821 el comandante militar de la fortaleza, teniente coronel Jos Gabriel de Oyuela, fundaba la Escuela de Varones, escuela que llev l numero uno y que funcion en el propio fuerte durante aos.

A esa escuela concurri don Bartolom Mitre, cuya infancia transcurri en Patagones y cuyo padre era el contador del Fuerte (desde 1822 a 1828).

La primer escuela de mujeres se habilito en 1856, dependiendo de la Sociedad de Beneficencia. La banda sur tuvo su primer escuela de varones ese mismo ao.

Los salesianos se incorporaban a la accin educativa del pueblo en 1880 abriendo sus colegios para nias y varones.

En 1916 un ambicioso proyecto se pona en marcha: la Primera Escuela Normal Popular de la Patagonia. Si bien cerro sus puertas en 1920 no por ello dej de dar el primer plantel de maestros sureos ese mismo ao.

El ms grande de los maestros que educo a la niez maragata fue don MARIANO ZAMBONINI, que acto entre los aos 1844 y 1868.

Economa

El trabajo constante y sacrificado de los colonos, a medida que transcurra el tiempo, lleno de oro y verdor las mrgenes rionegrinas. El trigo fue cultivado con preferencia a otras especias de granos. Se lo moli en tahonas y as pudo fabricarse el pan con harina maragata. Se plantaron tambin frutales, especialmente el guindo, el nogal, la higuera, el duraznero, el manzano. Se cultivo la vid y se fabrico el vino. Tambin el guindado.

Se exploto la sal de las salinas vecinas; especialmente de la llamada actualmente La Espuma, a cinco leguas aguas arriba de Patagones. Tambin se exploto la saucera, con cuya madera se construyeron balandras necesarias, segn Viedma, para la navegacin del ro Negro.

La cra de ganado fue otra de las fuentes de enriquecimiento de la zona. Se adquirieron en un principio caballos, vacas y ovejas por trueque con los indgenas. Sin embargo algunos animales entraron a la regin por barco, enviados desde el ro de La Plata. En 1782 llegaron las primeras ovejas embarcadas desde Buenos Aires, eran 22 animales. Debemos dejar aclarado que la explotacin ovina en gran escala solo comienza en la zona despus de 1860.

Se criaron cerdos trados desde el Plata; los jamones de Patagones eran los ms codiciados del virreinato. Viedma hizo traer aves de corral.

Los comerciantes maragatos obtuvieron de los aborgenes, a cambio de aguardiente, azcar, tabaco, yerba, bayeta, abalorios, espejos, etc., los llamados frutos del pas, tales como pieles (de guanaco, zorrino, zorro, liebre, gato montes, plumas de avestruz y cueros de vaca, caballo, etc.) que remitan por barco a Buenos Aires y con los que obtenan pinges ganancias.

La bandera argentina en el fuerte de Patagones

Pese a la importancia del emplazamiento de Carmen de Patagones, la avanzada mas austral de Espaa en nuestro desierto, los virreyes poco a poco fueron desentendindose de su vida y sus problemas, por lo que comenz un largo perodo de estancamiento para las mrgenes rionegrinas, ya que los jefes militares designados para su gobierno fueron, segn el historiador Jos Juan Biedma, "de jerarqua subalterna y escassima preparacin".

As sorprendi a Patagones la Revolucin de Mayo. Dijimos una vez que este hecho paso poco menos que inadvertido para el pueblo Maragato, tal era su lejana del escenario en el que tuvo lugar; pero cuando llego a su conocimiento solo pudo originar en l sentimientos de rechazo, ya que un movimiento de esa naturaleza constitua para un pueblo como el de Patagones, respetuoso de su origen y amante profundo de sus tradiciones, un acto de indisciplina hacia el rey, hacia sus costumbres, hacia su fe religiosa.

Esta actitud mental y emotiva lo llevo a apoyar la sublevacio0n de tres polticos deportados en la poblacin, quienes pensaron devolver a Espaa las regiones patagnicas gobernadas por un militar patriota desde fines del ao 1810.

El 21 de abril de 1812 tres distinguidos espaoles prisioneros en Patagones, con la complicidad de la guarnicin y el pueblo todo, se apoderaron de la fortaleza, y dejando un comandante militar que responda a sus aspiraciones, el sargento Domingo Fernndez, emprendieron viaje a Montevideo.

Desde ese momento, pues, las mrgenes rionegrinas dependieron de la capitana de puertos de esa ciudad, ya que era un apostadero naval.

A raz de la victoria de la escuadra de Brown sobre la espaola en las aguas rioplatenses (17 de mayo de 1814) y la rendicin de Montevideo (23 de junio de ese mismo ao) Carmen de Patagones pasa nuevamente y para siempre a formar parte de la escuadrilla al mando de Oliver Russell (marino escocs), las tropas nacionales desembarcaban y tomaban la fortaleza en forma pacifica, ya que Fernndez comprendi que toda resistencia era intil.

As fue como en ese 23 de diciembre, la bandera albiceleste de Belgrano flameaba por primera vez en el mstil del fuerte maragato y los ojos de la poblacin rionegrina conocan por primera vez, tambin, los colores que lentamente le iran ganando el corazn.

Invasin brasilea a Patagones

El Carmen de Patagones, asentado a horcajas sobre la gran corriente fluvial rionegrina, vivi largos aos en plena soledad. Pero a pesar de ello tuvo momentos de grandes urgencias, de tremendas responsabilidades, tales los vividos en el ao 1827 cuando supo enfrentar y vencer una bien organizada expedicin brasilea integrada por 613 hombres bajo el mando del capitn de fragata ingls James Shephard.

Desde diciembre de 1825 Argentina se hallaba en guerra con el Imperio del Brasil. El derecho de pertenencia del territorio actualmente uruguayo haba provocado el conflicto.

A raz del bloqueo del puerto de Buenos Aires por la escuadra imperial, al apostadero naval rionegrino se haba transformado en el seguro refugio de nuestros corsarios que atacaban valientemente el podero naval enemigo.

El botn de guerra, los negros esclavos arrancados a los veleros que se dedicaban a tan infame trafico, los prisioneros, todo era desembarcado en Patagones, lo que dio origen a una activacin inusitada en la vida maragata de aquel entonces. La riqueza llego a la zona y las familias hasta ese momento de vivir sencillo, aldeano, conocieron el lujo traducido en muebles finismos, porcelanas, tapices, pianos, sedas, encajes, en fin, todo un mundo de "Las mil y una noches" que trastoco el clima apacible y montono del ultimo pueblo de la tierra, como alguna vez se le llamo a Carmen de Patagones.

Brasil se sinti herido profundamente en sus intereses por el xito del ataque de los corsarios a su comercio martimo y con el fin de arrasar batera y poblacin del punto que haba alcanzado a asumir tan importante papel en la guerra, resolvi enviar una poderosa escuadra al ro Negro.

El 28 de febrero de 1827 cuatro naves forzaron la barra. Una de ellas varo y se hundi pocos das despus. Desde la batera de la boca se hostiliz a la fuerza invasora; pero sin resultado, dado la escasez de municiones. En esta accin los criollos perdieron dos soldados de la infantera negra del coronel Felipe Pereyra y un oficial corsario, el valiente Fiori, "a quien su bravura condujo a una muerte gloriosa".

Durante seis das los imperiales actuaron con demora y desorientacin, dando tiempo a Patagones a organizarse y a poner al fuerte en estado de defensa.

El 6 de marzo, a las 21, los brasileos echaron a tierra un grupo explorador a legua y media de la batera de la boca. Luego de un reconocimiento de la zona, el citado grupo se repliega hacia la costa donde permaneca embarcado el grueso de la expedicin. Se supone que desde las 23, aproximadamente, los brasileos realizan las tareas de desembarco de una columna de infantera que tendr por misin atacar el fuerte de Patagones. Despus de las 2 de la madrugada del da 7, dicha columna de infantera emprende la marcha en direccin al Carmen. Al principio mal conducida por su baquiano, se pierde en el monte, mas luego, retomando buen camino, aparece sobre el Cerro de la Caballada al amanecer.

Carmen de Patagones esperaba a pie firme al invasor. En el monte, el subteniente mendocino don SEBASTIAN OLIVERA y sus ochenta milicianos (chacareros, hacendados, artesanos y comerciantes, ms los gauchos del baquiano JOSE LUIS MOLINA); en el ro, los corsarios Jaime Harris, Soulin y Dautant y sus tripulaciones bajo las ordenes del comandante SANTIAGO JORGE BYNON y en el fuerte las mujeres, los nios y los viejos junto a la infantera negra del coronel Pereyra, dispuestos todos a vender cara la vida y a defender hasta la ltima gota de sangre el honor de la nacin.